martes, 21 de agosto de 2007

Aun son mis “BLANQUISINIESTROS”





Quizá, no sea nada más lo que merezca mis adulaciones en este momento de mi vida conciente, que los zapatos que descubrieron por primera vez mis pies. Esos que me hicieron sufrir y sentir dolor cuando aún no tenía noción de ello.


Aunque en el aquí y en el ahora en el que vivo, suela olvidar lo que ellos hicieron por mí, hoy, gracias a este ejercicio de escritura, soy conciente que mi vida sería totalmente diferente a lo que es, si los zapatitos ortopédicos que utilicé, casi desde el momento en que nací hasta mis 2 años, no hubiesen estado ahí cumpliendo su destino, en mis pies.


Quizá, nunca fuí conciente del dolor que podía sentir, cuando esos zapatos trataban de amoldar mis pies, para que, un poco mas grandes o en mi caso mofletudos, pudieran utilizar unos zapatitos, como fueran, pero unos zapatitos. Afortunadamente, sin ningún esfuerzo de mi parte así fue, lo lograron, sin embargo los años posteriores a ellos se resumieron en unas boticas similares a las “pantaneras”. Hoy hago alarde de ello, pues si no hubiese sido por mis “blanquisiniestros” en este momento no podría darme el lujo de decir que en aquella inmensa finca, en que crecí, mis pies corrieron hasta no sentir cansancio, del cansancio mismo.


Hoy sólo miro mis zapatos y sé que su llegada a mi vida a significado correr en mis afanes, bailar en mis cortas noches de baile, disfrutar el placer de ir tras una gallina para un sancocho o sencillamente haber pertenecido al curso de cultura física…

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