En mi mente aun subsisten esos lapsos de silencio, chicharras y lectura del Nuevo Testamento, en la casona que quedaba en la finca de mi padre. Momentos, en los que en medio de mi analfabetismo, y con este libro en mis manos, fingía leerlo inventando palabras, que muy posiblemente no coincidían con las de dicha obra, que a propósito siempre tenía al revés en mis manos.
Cuenta mi madre que lo utilizaba para que yo la dejara cumplir con sus labores, pues me levantaba con ella y no la dejaba preparar el desayuno para los recolectores de café, entonces me daba el nuevo testamento para entretenerme. Era así, como mi oficio del dia se convertía en la entretenida faena de inventar palabras, palabras que se unían y le daban forma a mis pensamientos, de esta manera ella podía cumplir con las tareas del día. Pasaba el tiempo y poco a poco, entre “mi mama me mima”, “mi mama me ama” y el Nuevo Testamento, aprendí a leer.
Este libro llegó a constituirse en la única forma de entretenerme, en la evidencia de que los consejos, que en la infancia me daban mis padres, no estaban del todo mal, es más en el único libro que tocaron mis manos en esta etapa de mi vida, ademas de los que nos daban en la escuela, que a mi parecer no eran los mas agradables, ni adecuados para mi edad.
Esa pequeña y a la vez gran obra, adoctrinante y religiosa como muchos la llaman sin leerla siquiera, marcó de manera determinante gran parte mi infancia. Lamentablemente no miento, y aunque muchos sólo la utilizan para burlas, que sólo reflejan su falta de raciocinio y ganas de llamar la atención con su palabrería barata y sin sentido, para mí nunca dejará de ser una magnifica obra literaria. Además, gran parte de los críticos del Nuevo Testamento no se permiten ni leerlo, por temor a aceptar que lo hacen, en su entorno social, pues ya se ha creado demasiada reticencia a su alrededor. De esta manera, terminan haciendo sus criticas con lo que repite cualquier ignorante.
Por mi parte, siempre he considerado que este libro puede ofrecer grandes lecciones de vida, porque hacer de las otras gentes unos desventurados, aunque suene a frase de cajón, no creo que sea lo mejor, a menos de que lo infernal que hagamos sólo nos afecte a nosotros mismos.
Lo cierto, es que hoy sólo puedo decir que del Nuevo Testamento aprendí, que en medio de la lejanía de mi infancia, había universos por construir y descubrir; que el destino sólo se lo puede forjar uno mismo, que la vida esta llena de afectos y que quien los vive es quien los goza y; que, la vida debemos procurar vivirla buscando nuestra complacencia y no la de los demas.
1 comentario:
irina, tu autobiografía me pareció muy conmovedora, me gustó mucho saber lo que hacias en la parte donde vivias, que chevere eso de recolectar y de pasearse en medio de cultivos; en cuanto a lo de la experiencia con la lectura, pues me apena mucho saber como fue, pero es lógico la mayoría de maestras de tiempos pasados utilizaban esos métodos ortodoxos y equivocos para la enseñanaza; espero que te bases en eso para que no caigas en el error de enseñar de esa manera a tus próximos discipulos!
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