jueves, 8 de marzo de 2007

TALLER DE LECTURA

LA LECTURA ABDUCTIVA UN POSIBLE MEDIO

"Sube al bote del musement, empújalo en el lago del pensamiento y deja que la brisa del cielo empuje tu navegación. Con tus ojos abiertos, despierta a lo que está a tu alrededor o dentro de ti y entabla conversación contigo mismo; para eso es toda meditación"

CHARLES PIERCE



Hablo de un posible medio, porque el problema de lectura que a continuación planteo puede ser mirado desde diferentes perspectivas y en las mismas encontrar la solución, sin embargo en este caso considere necesario enfocarme específicamente en la lectura abductiva. Cuando aludo a un problema referido a la lectura, mi intención es reseñar una de las grandes dificultades que presenta la educación actualmente: a lo largo de la historia de la educación, la lectura sólo se ha planteado como un saber específicamente instrumental, evidenciando así el hecho de que los estudiantes cuando se enfrentan a un texto sólo se detengan a reconocer signos escritos, transformarlos en lenguaje oral y otros sistemas de signos, tomando la lectura sólo como decodificación, de tal manera que sólo guardan en su memoria, de la manera mas aburrida, una serie de saberes muchas veces inútiles para su vida , dejando atrás lo trascendente de ella. Entonces, es la escuela, como responsable inmediata del éxito o fracaso en la lectura de los estudiantes, quien debe actuar y tomar consciencia de la pérdida de la sensibilidad literaria de los educandos de los que ella es educadora. Es su tarea entonces provocar una lectura basada en la interacción del lector con el texto y la relación de las ideas del mismo con las experiencias previas del lector, para así elaborar verdaderos significados.

El taller de lectura abductiva sólo propone uno de los tantos medios que pretende guiar a los educadores sobre cómo lograr que sus estudiantes vayan más allá del significado explicito que ofrece el texto, más allá del desciframiento sígnico, y empiecen a cuestionarlo, ponerlo en duda o a completarlo si lo consideran necesario. En otras palabras se trata de que el estudiante sea consciente de su proceso lector y no lo haga de forma mecánica e insignificante, sino que mediante la formulación de hipótesis de lectura pueda proponer diversas interpretaciones de un texto sin tener que seguir obligatoriamente lo propuesto por otro y aceptado como absoluto, logrando así que la lectura se convierta en el proceso más eficaz para la construcción del conocimiento.

Este taller, sólo pretende promover a través de la íntersubjetividad que se establece en la lectura, el gusto por la misma en el estudiantado y utilizarla a la vez como medio para el desarrollo del pensamiento. En esta medida, promueve un individuo, como un ser que no simplemente limita y cumple sus funciones sin reflexionar sino un ser pensante que es capaz de mirar e interpretar la realidad desde diversas perspectivas y que gracias a la puesta en funcionamiento de sus estrategias cognitivas y meta cognitivas reconoce su infinita capacidad de pensamiento. De esta manera, con la propuesta del taller de lectura abductiva lo que se obtendrá es un estudiante activo que gira en un circulo de interacción entre texto-maestro, texto-alumno, y maestro alumno conocimiento.


LOGRO GENERAL

Reconoce la lectura como el momento para despertar la palabra y darle vida y además el carácter interpretativo del texto como posibilidad para desplegar sus capacidades intelectuales desde las instancias lógica, sensible e imaginativa, planteando nuevos sentidos y nuevas significaciones de un mismo texto mediante hipótesis que sustenta con argumentos sólidos y coherentes.

INDICADORES DE LOGRO

Recurre a su experiencia personal, subordinada al problema de las condiciones de posibilidad del conocimiento y del realismo crítico del sentido, a sus presaberes, creatividad e imaginación para descubrir y relacionar indicios, pistas o señales presentes en los cuentos.
Elabora conjeturas e hipótesis explicativas sustentadas en el contenido y el desarrollo de un cuento, modificándolas a medida que este avanza.

MARCO TEÓRICO
Todo cuento es una historia diferente en la mente de cada persona. Un cuento cuenta una nueva historia a cada lector, pero llegar al extremo de sentir que cuando leemos, leemos lo mismo que los demás, sin dar lugar a nuestras propias sensaciones esas que se despiertan cuando nuestro propio yo se enfrenta a una historia, es quizá la peor manera de afrontar a un texto. Advertir, que nuestra lectura no se convierte en un verdadero intercambio de experiencias personales, de subjetividades, en un verdadero razonamiento sino que se limita a la decodificación, fue lo que en esta oportunidad me alentó a la proposición de este taller de lectura abductiva.
Un taller referido a este tipo de razonamiento o inferencia promoverá un lector activo, que participa en la historia que supone un cuento. La lectura abductiva, ofrece un modelo que permite al estudiante en la medida en que accede al texto, plantearse conjeturas e hipótesis sobre lo que sucederá más adelante, y en silencio imaginar lo que está callado en el cuento. El escolar no sólo reconocerá el carácter polisémico del texto, sino que podrá autenticar, rechazar, o completar el mismo; se convertirá en un lector autónomo frente al texto literario y lo comprenderá como un sujeto portador de saberes que puede ofrecerle la posibilidad de interacción verdadera. Para concertar todo lo que he dicho anteriormente, encontrarle un sentido más concreto al taller que propongo y ahondar un poco más el él será necesario explicitar el concepto de abducción.


Según Charles Sanders Sierce (1), “la abducción, a fin de cuentas, no es otra cosa que intentar adivinar”. De esta manera el proceso de desarrollo de hipótesis contribuye con el desarrollo del pensamiento del lector y despliega su capacidad intelectiva intentar sugerir lo que continua en el texto. Esta es la diferencia de las otras dos clases de razonamiento, pues mientras que deducción, «depende de nuestra confianza en la habilidad para analizar el significado de los signos con los que, o por medio de los que, pensamos». Y la inducción «depende de nuestra confianza en que el curso de un tipo de experiencia no se modifique o cese sin alguna indicación previa al cese», la «Abducción representa un silogismo en el que la premisa mayor es evidente y la menor menos evidente o solo probable ». La abducción es un proceso inferencia que nos señala un camino, puede ser que no sea el único, pero es uno de los mas probables.
Basándonos en lo ya dicho, la inferencia abductiva nos ayuda a superar la simple descodificación en la lectura, y empezar interactuar con el texto por medio de la observación, la proposición de hipótesis, la conjetura y contribuye con el desarrollo pensamiento y de nuestra capacidad inferencial para llegar así al verdadero aprendizaje significativo. Esto favorece al lector en la medida en que facilita la proposición de argumentos sólidos y la capacidad de mantener sus ideas. (2) “En este sentido, la inferencia abdductiva, como forma de interpretación a través de la lectura, va más allá de la validez y la verdad , no requiere el rigor conceptual y lógico de la demostración, se mueve en el terreno de lo probable y verosímil y genera nuevos ordenes desde los cuales se puede abordar la problemática del sentido”

Se hace evidente entonces, la importancia en la lectura abductiva del uso de indicios, señales y pistas que son dadas en el texto mismo y que favorecen al lector en la proposición de conjeturas e hipótesis. Por esta razón toma importancia el conocimiento del significado de estos términos, para lo sugerimos el diccionario de la Real Academia Española (3) que puede evidenciar la diferencia conceptual entre estos términos con el animo de hacer uso apropiado de ellos. Debido a esto, es propicio aclaras que aunque su significa sea similar no es el mismo, así, cuando hablamos de indicios nos referimos “a aquello que permite conocer o inferir la exigencia de algo que no se percibe a simple vista” a diferencia de la señales que son “cualquier cosa que por su naturaleza o convención evoca la idea de otra cosa” y de las pistas que son “un conjunto de señales que pueden conducir a la averiguación de algo”.

Habiendo aclarado las diferencias entre estos conceptos, se hace importante esclarecer que estos indicios, pistas y señales constituyen las herramientas necesarias para poner en actividad el pensamiento conjetural, pues estos factores a pasar de que son externos al lector son los que movilizan los procesos internos en su mente y de la misma manera sus competencias enciclopédica y semiótica. En este punto, es importante que tengamos claro que conjeturar, es la “valoración o formación de una opinión acerca de una cosa, la cual se deduce por medio de indicios, sospechas o síntomas” (4). Es esta medida, es incuestionable que antes de proponer hipótesis acerca del texto, debemos realizar una serie de conjeturas que nos remitan, a partir de ciertas premisas bien fundadas, a ellas y que sirvan para su sustentación, confirmando a Pierce quien dice que “la conclusión de un argumento, que va de la consecuencia y el consecuente al antecedente” (5), esto quiere decir que la proposición de las hipótesis se sitúa en un plano más alto, por lo que es necesario su sustentación por medio de la conjetura.
De acuerdo con lo anterior, podemos justificar que la inferencia abductiva contribuya con una lectura verdaderamente significativa y que gracias a ella podamos elaborar continuamente hipótesis y probar inferencias de diferente tipo, como: interpretaciones, hipótesis, predicciones y conclusiones, y de esta manera comprobar continuamente que la comprensión tiene lugar mediante la revisión, la recapitulación periódica y la auto interrogación. Esto quiere decir, que leemos significativamente cuando cumplimos a cabalidad con los momentos de la ablución: la observación, planteamiento del caso, proceso de búsqueda, análisis; las conjeturas, cuestionamientos sobre el caso, y por último; la formulación de hipótesis, relación de información, verificación, deducción del caso. De esta manera, las características primordiales de la lectura abductiva: la autodirección, la planificación y la autorregulación, favorecen el progreso del pensamiento estratégico y poner en manifiesto la intención de este taller.


LA RAZÓN PARA CREAR UN TALLER DE LECTURA ABDUCTIVA

La decisión de hacer este taller de lectura abductiva, surge como consecuencia de la del problema planteado inicialmente, del deseo de encontrar su solución, de provocar un lector activo que procesa en varios sentidos la información presente en el texto, aportándole sus conocimientos y experiencias previas, sus hipótesis y su capacidad de inferencia, un lector que permanece alerta a lo largo del proceso, enfrentándose a obstáculos y superándolos de diversas formas, construyendo una interpretación para lo que lee y que, si se lo propone, es capaz de recapitular, ampliar, completar, imaginar el cuento en cuestión. Con este taller, enseñaremos a nuestros alumnos a ser verdaderos investigadores, “capaces de inferir el significado de determinada palabra o expresión, a elaborar hipótesis plausibles o nuevas premisas”, como lo propone Isabel Solé.

Con este taller, pretendemos que el estudiante descubra que las verdades no son absolutas, que comprenda que el sentido se construye a partir de pistas, de indicios, de presuposiciones, de sus mismas interpretaciones, de su propósito con la lectura, de sus creencias etc. De esta manera, adoptamos las palabras de Fernando Vázquez cuando dice: “…leer desde esta perspectiva es mantenerse en la cuerda floja del sentido; es avalar un sentido funambulario, en permanente divagar, en constante busqueda”. (6) Esto quiere decir, que independiente mente de lo que le pueda decir el profesor al alumno, éste a través de sus suposiciones, conjeturas e hipótesis, sustentadas con argumentos sólidos, puede darle su propia interpretación al texto.Gracias a la lectura abductiva el estudiante podrá poner en práctica, de una forma conciente, las estrategias cognitivas: el muestreo, la predicción, inferencia, verificación y autocorrección (Goodman) (7) que facilitan la comprensión del texto y la labor de búsqueda del estudiante. El individuo leerá con la intención constante de mantener la intriga en el cuento y poner en funcionamiento su pensamiento creativo, leerá con un propósito que no le será dictado por nadie sino que el encontrara en el texto mismo y que le permitirá poner en juego toda su realidad y su imaginario, leerá porque la intriga lo provoca. Más adelante, podrá verificar si las conjeturas que hizo, y las hipótesis que propuso estaban bien o mal fundadas y de este modo, replantear sus sospechas y lanzar nuevas conjeturas, pero para entonces ya habrá leído con gusto y tendrá ambiciones de nuevas lecturas.En pocas palabras, el taller de lectura abductiva busca crear conciencia en los estudiantes de que el sentido de un texto está marcado por sus inferencias, de que una buena lectura es aquella en la que vemos cosas que los demás no han visto, de que muchas veces por pereza a la lectura dejamos pasar fantasías, maravillas y mundos llenos de conocimiento. Pretendemos con el taller, brindarle una herramienta el maestro para que se convierta ante sus alumnos en un incitador a la lectura, en una persona que sea capaz de seducirlos a tal punto que sienta sed de textos, sin importar que sean literarios, científicos, históricos o que sé yo. Queremos que a través del taller los escolares puedan decir, un día no muy lejano, con la lectura abductiva descubrí que leer no era lo que pensaba y descubrí que amo la lectura.


TALLER


Para poner en práctica el método abductivo, son propicios los cuentos enigmáticos, pues, se constituyen buenos exponentes del mismo. Esto, debido a que en estas historias siempre hay un caso que resolver, pistas que encontrar , enigmas que aclarar. En este tipo de cuentos, siempre hay un secreto y unas situaciones que le permiten al lector ir conjeturando y lanzando hipótesis sobre el misterio, con la pretensión de resolver la incógnita. Por esta razón, el texto que se trabajará en el taller es un cuento de Horacio Quiroga llamado “El almohadón de plumas”, en el que los estudiantes tendrán la oportunidad de inmiscuirse en la investigación de una misteriosa muerte, de encontrar la causa y mediante sus más valiosas herramientas: las señales pistas e indicios convertirse en lo mejores investigadores.


La lectura del texto se hará fraccionada, esto con el fin de conservar la intriga a lo largo del texto. Es decir, con el ánimo de mantener la atención del grupo y lograr su interacción. Teniendo en cuenta que el cuento no es extenso, la historia será expuesta en segmentos de cartulina, se pegarán en el aula de clase a medida que avanza la historia, para evitar que los alumnos sedan a la tentación de mirar lo que va a pasar y generar así más expectativa en ellos. Por orto lado, con el fin de favorecer la a la interacción de los estudiantes, estos ubicaran en mesa redonda, dando así espacio a la interacción.


En la medida en que se lee el texto y se discute sobre el, el docente ira registrando en el tablero o cartulinas las conjeturas e hipótesis que los alumnos formulan, de este modo será más fácil replantearlas y reflexionar sobre ellas posteriormente, pues estarán a la mano de todos. Además, en una cartulina, los alumnos construirán un diccionario con los significados de las palabras desconocidas del cuento, cabe aclarar que estos surgirán del conocimiento enciclopédico o del mismo texto, pero no se recurrirá al diccionario en ningún momento. Para finalizar se sacaran las conclusiones pertinentes y se evaluará la actividad.


Pare empezar, nada mejor que analizar el titulo “El almohadón de plumas”, este nos pude inducir en la temática del cuento, y de la misma manera se convertirá en nuestro hilo conductor para la creación de hipótesis mucho más acertadas. Entonces, ¿que es el almohadón de plumas? ¿En qué contextos o situaciones podemos utilizar un almohadón? En caso de que algunos de sus estudiantes no conozca el significado de almohadón, es muy factible que los demás si, entonces el usted debe dar la palabra a alguno ellos, quien después de haber explicado, debe escribir el significado en las cartulinas que se han destinado como diccionario, este es el proceso que se seguirá a lo largo del cuento con las demás palabras desconocidas.


Teniendo en cuenta las respuestas que los estudiantes dan a las preguntas planteadas, posiblemente podrían surgir las siguientes hipótesis.

PRIMERAS HIPÓTESIS DEL CUENTO



Posiblemente, la acción de la historia transcurra mientras el protagonista esta acostado(a)

la acción trascurrirá en un lecho.

Bajo el propósito de generar discusión en l grupo, a partir de las primeras hipótesis, usted puede plantear a sus estudiantes las siguientes preguntas:

¿Qué historias se pueden plantear a partir del titulo? ¿Qué papel cumple el almohadón de plumas en el desarrollo de la historia?

Usted le dará el tiempo necesario, de 7ª 10 minutos, para que ellos puedan leer sus propuestas y posteriormente debatirlas. En seguida, usted debe iniciar la lectura del cuento.



LECTURA DEL CUENTO

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.


En este primer aparte, podemos comprobar que en efecto el cuento nos remite a un lecho, en tanto hablan de luna de miel, y eso nos lleva a pensar en el lugar apropiado para llevarse a cabo. En este primer párrafo, ya vemos que esta implicada una pareja, inusual, que está de luna de miel. Podemos ver, por la mirada furtiva de la esposa que no le tenía la confianza que se tienen habitualmente las parejas, algo excepcional. Todo esto da pie para proponer las preguntas propuestas posteriormente.

En este párrafo se presenta, también, un segundo término para el diccionario: furtiva.

¿A que clase de persona podrían atribuirle “soñadas niñerías de novia”? ¿Quién es verdaderamente su marido? Una persona que no expresa sus sentimientos, una persona de mirada helada, que se puede esperar de él. ¿Por qué siendo él su marido, ella sólo lo mira furtivamente?

Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.

Sin duda alguna, en esta parte podemos descubrir pistas que nos brinda el narrador acerca de los personajes. Podemos decir que la constante alusión a la mujer como de “incauta ternura” y más, nos lleva a pensar que es sólo una jovencita, pero en contraposición de su carácter está su marido, que por su rigidez y severidad podríamos inferir que se trata de una persona mayor. Entonces, preguntaríamos:

¿Que indica la forma en la mujer mira a su marido? ¿Que nos dice la descripción que hace del marido? ¿Es una pareja que se ama verdaderamente? ¿El amor es correspondido?


La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.

¿Cómo era la relación era esta pareja? (analizar lo que nos dice a través de la descripción de la casa donde Vivian) ¿Según lo que llevamos en que ambiente nos sitúan estos párrafos? La atmósfera oscura nos indica algo que pudría ocurrir.

En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.

¿Que nos sugiere la constante representación a lo hostil dentro del cuento? ¿Tiene algún significado el hecho de que ella haya dejado atrás sus sueños y se aya convertido en una frívola igual que su marido? ¿Qué nos puede revelar esto, un final feliz?

En este punto el autor ya nos sugiere algo, si no olvidamos lo que habíamos dicho del almohadón de plumas, en este punto es relevante hecho de que la joven duerma todo el día.

No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.

Aquí tenemos un tercer término para el diccionario: influenza, las posibles preguntas:

¿Si es un ligero ataque de influenza por qué no se repone? ¿A que se debe la despreocupación de Jordán por la enfermedad de su mujer? ¿Es un abrazo de ternura o de lastima?
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos. —No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.... Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

En este punto se hace evidente la preocupación de Jordán, entonces proponemos conjeturar acerca de lo que va pasar:

¿A que se debe la decadencia de Alicia? ¿Que va a pasar con Alicia, mejorara o empeorara? ¿Por qué el medico dijo mañana y no si continua así o empeora? ¿Qué puede pasar entre hoy y mañana? ¿Tendrá en este punto el titulo alguna relación don el texto? ¿Por qué es inexplicable la debilidad de Alicia? Tendrá que ver algo Jordán con este aspecto o su preocupación anula toda sospecha.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.

Se presenta en este párrafo, un cuarto término para el diccionario: anemia

A partir de lo que se diga de anemia, muy posiblemente se llegue a la conclusión de que se trata de empobrecimiento de la sangre, esto nos lleva a cuestionarnos ¿Por qué una anemia inexplicable y por qué no la habían detectado antes?, se debe acaso a que la reducción de sangre es desmesurada. ¿Por qué la agonía de Alicia ha sido sólo en su alcoba? Son pistas estas delnarrador.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor. —¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.

Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror. —¡Soy yo, Alicia, soy yo! Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.

¿Son realmente alucinaciones? ¿Son parte de la anemia las alucinaciones? Si no ¿Por qué alucina si lo que le diagnostico el medico fue una anemia? ¿Por qué si alucinaba reconoce a Jordán? ¿Está Jordán realmente preocupado?
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
—Pst... —Se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...
— ¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.

¿Es la anemia incurable acaso? ¿Es real la preocupación Jordán o solo finge?
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.

¿Por qué la enfermedad crece sólo en las noches? ¿Serán o no ciertos los monstruos? ¿Por qué le aparece justo en el lugar donde ella desfallece? ¿Morirá Alicia o sólo una enfermedad psicológica?

Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán. Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.

En este punto el narrador envía una señal que nos da pie a conjeturar, al decir los dos días finales, de una u otra forma nos indica que dentro de dos días morirá. También nos da pistas para llegar a la causa de su muerte, pues es muy diciente el hecho de que su enfermedad empeore sólo en las noches y que se desarrolle en su alcoba. Además al final hacen alguna referencia al almohadón.

Es esto relevante, pueden proponer alguna hipótesis acerca de la muerte o creen que fue asesinada lentamente.

— ¡Señor! —Llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación. —Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban. — ¿Qué hay? —murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.

¿Encuentra una relación clara entre el almohadón de plumas y la muerte a Alicia? ¿Qué cree que produjo la muerte de Alicia? ¿Cree que fue el almohadón el causante de la muerte de Alicia? ¿Descarta la posibilidad de que alguien la hubiese matado?

Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandos: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.

En este punto se descartan todas posibilidades de un posible asesinato, queda claro que un animal monstruoso la mató, pero aun quedan muchos aspectos por resolver:

¿Eran ciertos entonces los monstruos que Alicia decía ver? Si eran ciertos ¿cómo es que nadie los veía?
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia. Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

En este punto del relato se aclaran todas las inquietudes, no era un monstruo que Alicia pudiera ver, pues hasta ahora no había salido del almohadón. Entonces, comprendemos como fue que pudo matarla, la debilito y luego le succionó toda la sangre. A lo largo del cuento, se hizo notorio un ambiente que en cierta medida vaticinaba la muerte de Alicia y fue así como el narrador nos llevo poco a poco a la muerte de la protagonista.

El objetivo de este tipo de lecturas, es poder reconstruir la historia a partir de hipótesis y conjeturas planteadas en el texto. Luego replantearlas y formar las que debieron ser. En le transcurso de esta actividad, los estudiante podrán participar activamente proponiendo sus inquietudes, pensamientos, dudas, sentimientos etc. en relación con el cuento.



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) ECO.Umberto;SEBEOK,Thomas A. El signo de los tres (Dupin, Homes, Peirce). Editorfial Lumen, Barcelona, 1989.

(2) CÁRDENAS, ALFONSO. "Hacia una pedagogía de la lectura". En: Elementos para una pedagogía de la literatura. Universidad Pedagógica Nacional, Bogota, 2004.(3) DRAE (2001): Real Academia Española, diccionario de la lengua española, 22ª edición, Madrid.

(4) DRAE (2001): Real Academia Española, diccionario de la lengua española, 22ª edición, Madrid.

(5) ECO, Humberto; SEBEOK, Thomas A. El signo de los tres (Dupin, Homes, Peirce). Editorfial Lumen, Barcelona, 1989.

(6) VÁZQUEZ, Fernando. “ lectura y abducción, escritura y reconocimiento”en Jurado y Bustamante. Pág. 143.



(7) MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL. Lineamientos curricuklares de la lengua castellana, Cooperativa editorial Magisterio, Bogota, 1998.

BIBLIOGRAFÍA

ALLIENDE, Felipe, CONDEMARÍN G, Mabel. La lectura: teoría de evaluación y desarrollo. Importancia de la lectura: sus funciones. Santiago de chile, Editorial Andrés Bello. 1994. Pág. 9-19

COOPER, J. David. Cómo mejorar la comprensión lectora. Sobre la comprensión lectora. Construcción de los procesos y habilidades de comprensión. Editorial Aprendizaje visor. Pág. 15-35, 247-320.

MUÑOZ, María Helena y otros. Taller de lectura abductiva. Proyecto de investigación "los talleres de lectura". Convenio Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Autónoma de Bucaramanga. Bucaramanga 1997-1998.

ECO, Humberto; SEBEOK, Thomas A. El signo de los tres (Dupin, Homes, Peirce). Editorfial Lumen, Barcelona, 1989.



CÁRDENAS, ALFONSO. "Hacia una pedagogía de la lectura". En: Elementos para una pedagogía de la literatura. Universidad Pedagógica Nacional, Bogota, 2004.

DRAE (2001): Real Academia Española, diccionario de la lengua española, 22edición, Madrid.

VÁZQUEZ, Fernando. “ lectura y abducción, escritura y reconocimiento”en Jurado y Bustamante. Pág. 143.

MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL. Lineamientos curricuklares de la lengua castellana, Cooperativa editorial Magisterio, Bogota, 1998.


SOLÉ, Isabel. “De la lectura al aprendizaje” En: El aprendizaje de la comunicación. Barcelona, Paidós.


ANEXO
Horacio Quiroga
(1879-1937)EL ALMOHADÓN DE PLUMAS
(Cuentos de amor, de locura y de muerte, (1917)
Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer. Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre. La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia. En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido. No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra. Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor. —¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra. Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror. —¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos. Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor. —Pst... —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...
—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán. Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
—¿Qué hay? —murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandos: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

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